Psicología del Abusador Sexual

1. HISTORIA

Los antiguos filósofos distinguían que, en ciertas circunstancias, algunos tipos de actividades sexuales eran inmorales; el mundo helénico regulaba las conductas sexuales por medio de restricciones legales e imponía castigos a quienes pasaran por encima de la norma.

En particular, los atenienses consideraban la seducción de mujeres solteras libres como un delito más grave que la violación, pues la ley presuponía que “la violación era causada por un impulso no premeditado” (Brundage, 2000, p. 34), donde a veces se pagaba con multas o con castigos más severos como el exilio.


En la antigua Grecia se hacía burla de quienes practicaban “sexo indisciplinado” (Brundage, 2000, p. 35), éstos, eran catalogados como seres inferiores e incapaces de dominarse.

Por otro lado, hacia el año 18 a. C., los romanos catalogaron los delitos sexuales bajo la Lex Iulia de adulteriis, con “el fin expreso de preservar la castidad de la mujer casada y la moralidad de los hogares patricios, y evitar las perversiones sexuales, o en su caso, sancionarlas”

En el Imperio Romano, tras la adopción de una religión monoteísta como el cristianismo, no hubo cambios significativos en la concepción sobre el delito sexual. Los padres de la Iglesia consideraron el sexo como una fuente de pecado y un impedimento para la salvación, siendo las mujeres la principal fuente de corrupción carnal para la sociedad cristiana, donde los niños eran considerados seres inocentes que no comprendían lo que eran los placeres carnales.

Aunque la víctima siempre era castigada, pues en mayor o menor medida era cómplice de la violación a pesar de su renuencia a ser abusada ya que si se hubiera resistido más vigorosamente hubiera evitado la agresión (Brundage, 2000). Los castigos al victimario se extendían a sus cómplices y distinguía el castigo que se les daba dependiendo de la clase social de la víctima.

El pueblo judío por su parte, consideró que el sexo solo era necesario para la reproducción, las escrituras hebreas tratan al sexo como una obsesión de “bestias carentes de entendimiento”. la ley, a la hora de tratar las violaciones o los raptos de una virgen judía, consideraba que las transgresiones eran meramente delitos civiles y no ofensas morales, donde todo el peso de la ley caía sobre el agresor pues había reducido el valor de la mujer en el mercado matrimonial exponiéndose el violador a ser condenado con la pena capital si la víctima era una mujer no casada o virgen, tendría que pagar una considerable multa a su padre y casarse con ésta como 13 alternativa para evitar la ejecución. los judíos consideraban que el sexo con menores de nueve años “no era un acto sexual, y solo castigaban con pena de lapidación la sodomía con niños mayores de esa edad”

En el siglo XII la reforma eclesiástica dada por la participación de las autoridades de la iglesia en los gobiernos y las autoridades occidentales empezaron a considerar el consentimiento dado por la víctima pues ya como algo esencial a la hora de castigar al atacante, las penas de castigo eran la excomunión, la infamia y la imposibilidad de casarse con la víctima; la ofensa era tratada como algo grave pero no era como tal un delito cometido contra la víctima en sí misma, sino contra su padre o en este caso si ya era casada pues su esposo.

Después ya la víctima ya no era considerada como culpable de “fornicación ni adulterio ya que ella no había participado de forma voluntaria” de la violación. La pena de muerte, y la excomunión seguían siendo los principales castigos para un victimario.

A partir de 1517, tras la reforma protestante, la violación sexual o el rapto se constituía en base que la víctima hubiese estado al cuidado de los padres y se volvió un doble delito “puesto que incluía sexo extramarital, era una ofensa contra la castidad y, dado que incluía el secuestro de una muchacha de la casa de sus padres por la fuerza, era un delito contra la justicia natural”

En el siglo 18, en Londres se creencia que el tener relaciones sexuales con menores de edad se curaba de enfermedades venéreas, mientras relacionaban el abuso sexual y las violaciones, exclusivamente a condiciones de pobreza y a los inmigrantes, y en América del Norte y Europa continental, los menores esclavos eran los sujetos más vulnerables al abuso sexual repetido, muchos de ellos, terminaban en el ejercicio de la prostitución tras los abusos.

Sin embargo a finales del siglo 19 los grupos de feministas tanto en Gran Bretaña como en Estados Unidos, empezaron a promover la idea sobre que el incesto y el abuso sexual pues ocurría en todas las clases sociales; se creía que las alegaciones infantiles sobre abuso sexual eran mentiras y más cuando la acusación era de una niña al acusar a un adulto respetable y si era un niño que  estuviera enfermo mentalmente este menor era visto como una criatura eróticamente seductiva que no permitía que el adulto fuera incapaz de resistirse.

A partir del siglo XX, con la criminología moderna se asume que el abusador sexual era un hombre extraño, desviado en su sexualidad y viejo; y se pensaba que no había posibilidad que el ofensor fuera cercano a la víctima o que fuera alguien de acomodada clase social.

Como también se creía que la víctima disfrutaba secretamente de la violación. Considerándose el contacto sexual entre un menor y un adulto como una actividad no dañina donde la afectación psicológica o la perturbación que se pudiera generar era por “la reacción externa de los padres y no por el abuso”.

Ya en los años ochenta, las feministas y los movimientos de defensa de las mujeres víctimas de violencia de sexual y de pareja pusieron en la agenda pública el problema del abuso sexual, la violencia doméstica y el maltrato infantil en general. Se pasó de la visibilizarían de la violación callejera a la que ocurría en los espacios más íntimos de las relaciones más familiares y cercanas, poniendo en evidencia que los menores también sufrían malos tratos y vejaciones físicas y sexuales en dicho contexto.

Hoy en día, la violación cometida por conocidos se ha convertido en una realidad legal y es posible considerar que una mujer puede ser una agresora sexual. De igual forma, se han puesto límites a la contra interrogación de la víctima por parte del acusado



2. ABUSO SEXUAL
Se considera abuso sexual a cualquier tipo de actividad o contacto sexual, incluida la violación, que se produce sin consentimiento, atenta contra la libertad y la integridad de las personas, a continuación, les hablaremos sobre los tipos de abuso sexual.

TIPOS DE ABUSO SEXUAL

El abuso sexual implicará una serie de conductas que no precisamente tienen que llegar a la penetración. La mayoría de las personas ha creado la hipótesis de que existe una equivalencia entre el abuso y el coito, sin embargo, Se puede dividir el abuso sexual en dos tipos: en donde existe un contacto sexual directo y en el que no lo hay.

Abuso sexual con contacto


Dentro de esta subdivisión existen manifestaciones claras e incuestionables (lo que denomina grado máximo de abuso) y otras formas de abuso que se consideran de  gravedad  que siguen cumpliendo el objetivo del agresor: satisfacer sus necesidades sexuales.

-El primer subgrupo (grado máximo) vendría siendo explicado por una sola palabra: penetración. Esta acción quedará fragmentada a su vez en 3 (oral, anal o genital)

-El segundo subgrupo se constituye por los siguientes comportamientos: tocar o manipular los genitales; obligar a la persona a tocar los genitales; obligar a la persona a masturbarse

Todas estas situaciones requieren un contacto directo con el cuerpo de la víctima, característica principal de este apartado. Cabe señalar que el daño físico varía notablemente entre los dos subgrupos presentados, sin embargo, las consecuencias psicológicas entre estos pueden llegar a ser iguales, esto dependerá totalmente de la víctima.

Abuso sexual sin contacto


Como su no nombre lo dice, la principal característica de este tipo de abuso es que el agresor no mantiene contacto directo con la víctima, sin embargo, las conductas realizadas siguen teniendo efectos contraproducentes en puesto invaden su espacio vital. Los siguientes comportamientos, describen este tipo de abuso: exposición de genitales, masturbación en presencia de la víctima, filmación de videos, llamadas telefónicas, hacerle repetir comentarios seductores

Como se puede observar, pudimos destacar 3 grupos en donde se marcan claramente las diferencias entre las situaciones que generan abuso sexual. Cabe señalar que cada una de estas situaciones traerá grandes consecuencias psicológicas para las víctimas, obviamente variará dependiendo del grado de abuso aunado también a las consecuencias físicas que este pueda traer (como puede ser infecciones, enfermedades de transmisión sexual, sangrados intensos entre otros).

Sin embargo, aquí lo importante es tratar cada uno de los casos mencionados y no quitarles importancia a algunos, puesto todos modificarán la percepción de las personas acerca de la sexualidad y traerá consecuencias negativas, llegando a ser incluso fuente de nuevos abusadores: violencia traerá siempre violencia.
3. CICLO VITAL

HISTORIA PERSONAL

La historia personal de abuso sexual infantil hace referencia al haber experimentado algún tipo de experiencia sexualmente abusiva en la infancia, y es una variable que se ha asociado de manera muy estrecha a las practicas abusivas en la adultez. Se ha encontrado que sujetos que han sido abusados en su infancia, tienden a repetir el abuso, así como la forma de victimización que ellos mismos vivieron; ya se en cuanto a la edad de la victima o en el tipo de acto sexual.

Esta historia personal de abuso sexual en la infancia, se asocia así mismo con consecuencias tales como problemas comportamentales como lo son el desorden de estrés postraumático, comportamiento sexualizados, depresión, ansiedad, altos niveles de ira, agresión y baja autoestima, tanto en la infancia como en la adolescencia y la adultez

Se considera que en la ausencia de un tratamiento terapéutico y de apoyo social en la vivencia de un trauma sexual, hay una gran posibilidad de que los individuos revivan este en una forma inadecuada, lo cual puede llevar a futuro efectos dañinos en otro jóvenes. Debido a esto, la atención se ha centrado últimamente en los factores asociados a la resiliencia de los individuos que no han entrado al ciclo de victima – agresor, definida esta como la adaptabilidad exitosa de una persona antes eventos o circunstancias adversas de la vida, con el fin de lograr la recuperación de los individuos que han experimentado el trauma, su funcionamiento competitivo a pesar de la adversidad y una adaptación exitosa a pesar de haber sido clasificado como de alto riesgo.

Algunos autores, encontraron que quienes han sido sexualmente abusados tienen un riesgo mas grande de exhibir comportamientos sexuales inapropiados y posiblemente de cometer ofensas sexuales hacia los niños en la adultez

A pesar de que los riesgos de repetición del abuso sexual no son en su totalidad determinados por la historia personal, si se puede considerar que el tener historia de abuso sexual infantil duplica las probabilidades de ser victima de abuso sexual en la adultez, es decir, de ser revictimizado. Así es que los riesgos del tener historia de abuso sexual en la infancia no se limitan a predisponer a la persona a ser un futuro agresor, sino adicionalmente también a ser revictimizado en la adultez.

En conclusión, es factible considerar que los traumas de una victimización sexual en la infancia sin resolver pueden ser precedentes para una futura trasgresión de estas pautas sexuales, convirtiéndose estas vivencias en justificaciones posteriores para abusar sexualmente de menores; muchas veces imitando las mismas circunstancias en que el agresor fue abusado, en cuanto a la edad de la victima y las estrategias de abuso empleadas. Así mismo,  son indudables las repercusiones del abuso sexual infantil en la salud emocional de las personas, así como en sus futuras conductas sexuales, ya sea por la adquisición de comportamientos sexuales inadecuados o por una predisposición a ser revictimizado en la adolescencia tardía o en la adultez, y por consiguiente de llevar una continuidad y transmisión del patrón de abuso o de las conductas sexuales inapropiadas.

DIFICULTAD PASO NIÑEZ ADULTEZ

Según un estudio realizado por Ivey & Simpson , existe en el abusador una dificultad del paso de la niñez a la adultez, debido a una incongruencia emocional por la percepción del individuo de un rol inadecuado o de ser un niño no amado. Lo anterior lleva a que en el intento de establecer contactos heterosexuales en la adultez se presenten diferentes grados de ansiedad sexual, sentimientos de pérdida o experiencias actuales de rechazo o desinterés por parte de sus parejas. Estas experiencias generan en la persona una imposibilidad de establecer relaciones afectivas o sexuales con otros adultos, siendo entonces los niños la alternativa para obtener afecto, amor y una afirmación de si mismo como adulto, debido a que estos demandan menos socialmente, son más vulnerables y disponibles.

Los hallazgos de los diferentes estudios parecen indicar que las carencias de afecto y de aceptación en la infancia, por parte de la propia familia y de pares, se encuentran asociadas a las conductas abusivas en la adultez, ya que a pesar de su edad cronológica nunca llegaron a alcanzar una edad emocional que les permitiera relacionarse adecuadamente con otros adultos

ASPECTO EMOCIONAL EN LA NIÑEZ

Algunas investigaciones sugieren que uno de los factores que pueden determinar que una persona no se convierta en agresor sexual es que en la niñez se tuviera una relación cercana con alguien en quien se pudiera confiar. Estas investigaciones comprobaron que los perpetradores del abuso sexual venían de contextos de desventaja social, en donde recibieron menos afecto físico, como caricias o abrazos, y estuvieron sujetos a maltratos o abusos físicos y/o verbales.

La soledad emocional por la que se caracterizan los agresores sexuales infantiles parece ser uno de los factores que les hizo vulnerables a experiencias sexuales abusivas en su infancia, lo cual puede hacer a esta característica de algunos agresores como contribuyente al ciclo del abuso. Al no poder relacionarse con adultos, los agresores sienten que la aproximación a los niños es más fácil, enfocando su interés sexual en ellos.

SOCIOCULTURAL

Ahora, en cuanto a factores socioculturales se destaca el papel de los medios de comunicación, y la influencia en los jóvenes, resaltando el contenido de los programas de televisión como el medio donde se enfatiza sobre el papel dominante del hombre y el derecho de éstos a maltratar a la mujer. Similar a lo expuesto por Tiffon, donde menciona que los patrones o modelos basados en el cine o la televisión posibilitan la aparición de conductas violentas u hostiles. Además, del papel de los medios, otros de los factores socioculturales que se destacan son tres factores propuestos por antropólogos: la violencia interpersonal, el dominio del hombre y la degradación de la mujer.

ADOLESCENCIA

Ninguna otra fase del desarrollo del ser humano puede ser tan dramática como el período adolescente, afortunadamente, este ciclo de vida ofrece una oportunidad ideal para las intervenciones oportunas de ayuda terapéutica, por ello es importante tener una panorámica amplia y clara de las características de los jóvenes ofensores sexuales juveniles. Los adolescentes experimentan cambios en forma vertiginosa física, social y psicológicamente; sus cuerpos crecen y adquieren madurez sexual, inician el proceso de distanciamiento de sus padres o personas adultas, desarrollando ataduras más fuertes hacia sus grupos y explorando las relaciones sexuales. Psicológicamente adquiere privilegios y responsabilidades de adulto, lo que le genera liberación e incertidumbre, se da cuenta de otros sentimientos, desarrolla habilidad de pensar abstractamente y se hace más consciente del futuro. Se enfrentan, dejando el mundo que ellos habían conocido y avanzan a su propia velocidad. Es importante en estos momentos contar con una buena comunicación familiar y una adecuada educación sexual, en donde se contemple y se promueva el respeto a los demás, la sexualidad es una forma de expresar amor, y lejos de los planteamientos machistas de dominación, vamos ha promover estilos de vida saludables y sin violencia sexual. De acuerdo a los resultados obtenidos en la encuesta realizada, tenemos que la mayoría de los encuestados se encuentran en la adolescencia media en 61.8%, un 29.4% en la inicial y sólo el 8.8 % en la tardía

HOGAR

En relación con la dimensión familiar, Pinto y Aramayo (2010) en un estudio llevado a cabo en varones, privados de la libertad en la cárcel de San Pedro, encontraron, al estudiar de manera exclusiva la estructura familiar de cinco delincuentes sexuales, que en tres de los cinco casos las familias eran reconstruidas, donde la jerarquía se centraba en una sola persona, con ausencia de buenas relaciones de los padres, al igual que ausencia de cariño o afecto hacia los hijos, se resalta el hecho de evidenciarse, al igual que la investigación anterior, violencia hacia la compañera por parte del padre, asociada al consumo de alcohol. En las familias reconstruidas, sobresale el maltrato de padrastros y madrastras hacia los hijos y se destaca la numerosidad de hijos oscilando entre los 5 y los 13.

Con respecto a los vínculos paternofiliales, Bowlby (1969) señala que la calidad de los vínculos con los padres, es un factor determinante en el comportamiento que asuma el individuo, refiriendo que el padre es el modelo a seguir por el individuo en futuras interacciones. De igual manera, Bowlby (1973) refiere que las relaciones entre padres e hijos constituyen la seguridad en el menor, edificando las competencias con utilidad para interactuar de manera adecuada con otras personas. Esto se evidencia en Garrido, Stangeland y Redondo (2006), cuando refieren la relación que existe entre hábitos de crianza y la conducta agresiva que acaba en la delincuencia; cuando el castigo se convierte en el frecuente control de las conductas antisociales.

En la infancia, se ha logrado detectar que los hogares de los agresores sexuales son caracterizados por padres con problemas de ingesta de alcohol, problemas de agresividad y problemáticas con la justicia, comportamientos que son aprendidos y reproducidos por ellos (Langevin et al., 1984, citados en Marshall, 2001). Así mismo se ha podido demostrar que este tipo de delincuentes fueron maltratados por sus padres sin justificación (Rada, 1978, citado en Marshall, 2001). Similar a lo expuesto por Tiffon (2008) donde refiere que el modelo de núcleo familiar que incluya disciplina ineficaz, marcadas debilidades frente a la estructura de normas familiares, desestructuración familiar, mal manejo del castigo y el refuerzo, y/o antecedentes delictivos familiares se constituye en factor de riesgo para desarrollar conductas delictivas.

Muchos estudios coinciden en el hecho de que el haber crecido en hogares con características determinadas, puede generar conductas abusivas en la vida adulta. Se trata de hogares donde hubo carencia de cuidados parentales o, en los cuales, las relaciones entre los miembros de la familia, eran extremadamente rígidas y distantes o donde eran cotidianos el maltrato o el abuso sexual. En estos casos no hubo modelos parentales adecuados, reeditándose en determinados momentos lo vivido de niños con los propios hijos

3. TEORIA DE LA PERSONALIDAD

Teoría de la personalidad: Característica individual, y es lo que hace que las personas sean diferentes. Aproxima a conocer los motivos que llevan a un individuo a actuar, a sentir, a pensar y a desenvolverse en un medio.

Componentes

1.    Carácter 

  • Características de la personalidad que son aprendidas en el medio.

             EJM:

ü  Sentimientos son innatos, pero la manera en cómo se expresan forma parte del carácter

ü  Normas sociales

ü  Los comportamientos

ü  El lenguaje

2.    Temperamento

ü  Características que se heredan

ü  Determina características de cognición, comportamiento y emocionales.

Teorías psicodinámicas

1.      1.   Sigmund Freud: Psicoanálisis relacionado con el Desarrollo psicosexual conformado por

  • Etapa oral.
  • Etapa anal.
  • Etapa fálica.
  • Etapa de latencia.
  • Etapa genital.

Freud instauro unos postulados fundamentales como el Consciente, Preconsciente e Inconsciente que genera el Aparato psíquico del cual determina el Ello, el yo y el Superyo

2.   Criterios de anormalidad: Se basan en la “norma” o común, por lo tanto; todo aquello que está fuera de la normalidad o del estándar de la sociedad, pertenece a lo anormal y patológico lo que lleva a determinar ciertos tipos de personalidad entre ellos:

Tipo A

  • Paranoica
  • Esquizoide
  • Esquizopatica

Tipo B

  • Limitrofe
  • Narcisista
  • Histrionica
  • Histerica
  • Antisocial
  • Psicopatica

Tipo C

  • Dependiente
  • Evitación
  • Obsesiva-compulsiva 

3.       Modelos neopsicoanaliticos

Carl Jung: Basado en la dimensión introversión-extroversión, y en las funciones pensamiento. Lo que determino como El inconsciente incluye una amplia energía psíquica en base de que es Persona y sombra y otorgo distintos enfoques entre ellos

ü  -Pensamiento introvertido

ü  -Sentimiento introvertido

ü  -Sensación introvertida

ü  -Intuición introvertida

ü  -Pensamiento extrovertido

ü  -Sentimiento extrovertido

ü  -Sensación extrovertida

ü  -Intuición extrovertida

Erich Fromm:  Elementos para determinar el desarrollo del ser humano es la libertad. Lo que llevo a tres maneras en las cuales se puede ceder la libertad o escapar de ella.

o   -Autoritarismo

o   -Conformidad

o   -Destructividad

Lo que nos genera conformación de Familia simbiótica y Familia apartada, pero con una determinación interior de Persona biófila la cual ama la vida” y Persona necrófila es aquella que “ama la muerte”

Erick Erickson: Basado en etapas; éstas inician desde el nacimiento del ser humano hasta que muere. Determina las siguientes.

ü  -Búsqueda y adaptación

ü  -Logros en cada etapa

ü  -Confianza vs. Desconfianza.

ü  -Autonomía vs. Vergüenza.

ü  -Iniciativa vs. Culpa.

ü  -Laboriosidad vs. Inferioridad.

ü  -Búsqueda de la identidad vs. Difusión de la identidad.

ü  -Intimidad vs. Aislamiento.

ü  -Generatividad vs. Estancamiento.

ü  -Integridad vs. Desesperación.

Basándonos en el agresor sexual la personalidad del se determina así según trastornos de la personalidad descritos por Caballo y López Torrecillas (2004)


Pertenecen al grupo B pues son Teatrales, volubles o impulsivos lo que los determina de la siguiente manera:

Trastorno antisocial de la personalidad

·         Fracaso para adaptarse a las normas sociales

·         Deshonestidad, 

·         Impulsividad o incapacidad para planificar el futuro

·         Irritabilidad y agresividad,

·         Despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás

·         Irresponsabilidad persistente,

·         Falta de remordimientos,

Trastorno límite de la personalidad.

·   Dominante en relaciones interpersonales, de la autoimagen y de los afectos e impulsividad intensa.

·       Esfuerzos desesperados para evitar un desamparo real o imaginario

·     Impulsividad en más de un área que puede ser autolesivas (Abuso de sexo, gasto, drogas).

·         Comportamiento, actitud o amenazas recurrentes de suicidio o automutilación.

·         Inestabilidad afectiva debido a reactividad del estado de ánimo

·         Sensación crónica de vacío

·         Alteración de la identidad

·         Enfado intenso

Trastorno histriónico de la personalidad

·       La atención de los demás es el medio y el fin de sus anhelos, es la energía de su existencia

·      Una apariencia que llame la atención, que atraiga las miradas, que derrumbe las defensas de los espectadores o interlocutores

·         Extremadamente emotivas

·         Son impacientes en casi todos los aspectos

·         Buscan las experiencias que satisfagan sus necesidades de estimulación externa

·         Falta de empatía

·         Muy sensibles al rechazo

·         Necesidad de aprobación y apoyo social

·         Tienen apariencia seductora y encantadora.

·         Caprichosos y exhibicionistas. 

Trastorno narcisista de la personalidad.

·         Ser reconocido como superior 

·         Está absorto en fantasías de éxito, poder, brillantez, belleza o amor ideal ilimitado.

·         Cree que es “especial” y único.

·         Tiene una necesidad excesiva de admiración.

·         Muestra un sentimiento de privilegio

·         Explota las relaciones interpersonales 

·         Carece de empatía

·         Con frecuencia envidia a los demás o cree que éstos sienten envidia de él.

·         Muestra comportamientos o actitudes arrogantes, de superioridad


4. CIBERACOSO

Es la persecución de un individuo a otro a través de mensajes, fotografías o videos de carácter sexual. Es una variante del ciberacoso que consiste en un abuso sexual virtual.

El ciberacosador puede haber accedido a esas fotografías o videos:

·     A través de Internet (en páginas webs, redes sociales)

·     A través de la víctima

·     A través del entorno cercano de la víctima.

El fin del ciberacosador puede ser:

·     El abuso sexual de la víctima,

·    Una explotación pornográfica para uso privado,

·   Una explotación pornográfica de las imágenes o videos para redes pedófilas y comerciar con ese material,

·   La extorsión económica o cualquier otro tipo de coacción.

Ciberacoso sexual se puede llevar a cabo mediante:

·   El envío de mensajes con un lenguaje amenazante.

·   La publicación de fotos, videos, rumores para deshonrar la reputación de la víctima online.

· El envío de imágenes o vídeos o comentarios a personas del entorno de la víctima denigrándola.

·  El Ciberacoso repetido destinado a producir miedo, como amenazas de algún tipo de daño o de muerte.


5. UTILIDAD DE LA PSICOLOGIA EN EL CUIDADO Y LA PREVENCIÓN

Prevenir es adoptar medidas anticipadas para evitar o impedir la producción de un daño. Es el cuerpo de conocimientos profesionales(teóricos y prácticos) que se pueden utilizar para planear y llevar a cabo programas para reducir:

1. La frecuencia de trastornos mentales de todo tipo en una comunidad (Prevención Primaria).

2. La duración de los trastornos que se presentan a través del tratamiento (Prevención Secundaria).

3. El deterioro que puede resultar de aquellos trastornos a través de la rehabilitación (Prevención Terciaria).

-Clases de prevención:

P. Primaria: previene la aparición de la enfermedad.

P. Secundaria: previene el desarrollo de la enfermedad tras su aparición.

P. Terciaria: previene las secuelas de la enfermedad.

Prevención primaria

Se debe atender a:

a) Condiciones perjudiciales externas.

b) Factores que alteran la resistencia de las personas expuestas a dichas condiciones (vulnerabilidad).

Se debe tener la creencia de que es posible prevenir las enfermedades mentales, aunque no conozcamos la causa que la produce, el agente etiológico. La prevención primaria implica los aportes básicos para el Desarrollo de la Personalidad.

Aportes Físicos: alimentación, vivienda, estimulación sensorial, Oportunidad de ejercicio físico.

Aportes Socioculturales: ver la influencia de valores de la cultura y de la sociedad.

En la P. Primaria se debe actuar antes de la aparición de la enfermedad y a través de medidas tales como:

a) Promocionar al máximo la salud general.

b) Proteger al hombre contra los agentes ambientales.

c) Preparación anticipada de la población para las crisis

Prevención secundaria

Según Leavell y Clark (1965) “es el diagnóstico precoz, rápido y adecuado tratamiento de las enfermedades ya declaradas, para evitar secuelas y limitar la aparición de incapacidades”.

La P. Secundaria se logra mediante:

1.       Revisión de grandes grupos de población para encontrar gente enferma y orientarla terapéuticamente.

2.        Desarrollo de Servicios de Intervención en situaciones de crisis (Servicios de prevención de suicidios, intervención en disputas familiares).

3.       3. Educación Pública para reconocer Salud y Salud Mental.

4.       4. Aumentar la disponibilidad de toda clase de servicios de Salud Mental.

Prevención terciaria

Prevenir las secuelas de la enfermedad. Se logra mediante la rehabilitación, una vez que ha cesado la enfermedad agua (objeto de la Prevención Secundaria), y que se visualizan las incapacidades y defectos.

El territorio de aplicación de la P. terciaria va desde la vejez, hasta anormales, como el alcoholismo y la dependencia a drogas, personas sujetas a abuso agudo o crónico (en especial mujeres y niños), hasta las patologías mentales en sí mismas.

El principal objetivo de la rehabilitación psiquiátrica es lograr que el paciente pueda reinsertarse en la sociedad en forma aceptable.

Aportes Psicosociales: estimulación del desarrollo intelectual y afectivo por medio de la interacción personal con otros miembros significativos de la familia, de la escuela, iglesia, trabajo, club, etc.

6.PSICOLOGIA DEL ABUSADOR SEXUAL

MODELOS COGNITIVOS EXPLICATIVOS DE LA AGRESIÓN SEXUAL

Estos modelos subrayan la presencia de un estilo cognitivo característico en los agresores. Consiste en ideas distorsionadas respecto a las víctimas tales como atribución de la responsabilidad de los hechos a estas, o negación del daño; actitudes de tolerancia hacia los asaltos sexuales y las relaciones sexuales violentas, estos componentes cognitivos constituyen un sistema coherente e integrado porque no solo se refieren a excusas por el acto cometido, sino porque abarcan creencias acerca del comportamiento personal y de la víctima, así como de las relaciones sociales generales y del mundo. En definitiva, este sistema de creencias consiste en un «estilo» particular de comprender las relaciones sociales en general, y el comportamiento sexual en particular. Según esto, podrían ser identificadas cinco dimensiones o manifestaciones cognitivas propias de los abusadores. Estas dimensiones pueden darse al mismo tiempo en un abusador, es posible que predomine alguna o varias de ellas, y pueden definirse como siguen:

a) Los niños son objetos sexuales: Consiste en la creencia de que los seres humanos, incluidos los niños, se guían por el principio de placer y, en particular, los niños necesitan y disfrutan con el contacto sexual. El niño se concibe como un ser que posee la capacidad de identificar prácticas y conductas que le satisfacen y de tomar decisiones sobre cuándo, con quién y cómo deben satisfacerse sus necesidades sexuales. Ello incluye la creencia de que el niño inicia la demanda de contacto sexual por medio de gestos, miradas o mostrando la ropa interior. Debido a que el deseo sexual se percibe como natural e intrínseco a la naturaleza del niño, la experiencia sexual se evalúa como legítima, benigna y no dolorosa. Teorías implícitas que se derivan de esta son las creencias de que: 1) los individuos tienen derecho a expresar sus necesidades sexuales y el no poder hacerlo causa daño y de frustración personal y 2) los seres humanos son capaces de identificar sus propias necesidades y tomar sus propias decisiones.

b) Afirmación de los propios derechos: Esta creencia implica que algunas personas son superiores y más importantes que otras. La fuente de la superioridad puede basarse en la raza, el género, o la clase social. Los abusadores sexuales piensan que ellos tienen derecho a una consideración especial y que las víctimas probablemente se sienten seguras y felices de que su función básica sea satisfacer las necesidades emocionales y sexuales del ofensor. En definitiva, el individuo asume que sus necesidades y deseos están por encima de los de sus víctimas los cuales ignora o considera como secundarios. Además de lo anterior, existe la creencia de que no hay normas universales o valores universales, de forma que el abusador tiene derecho a satisfacer sus necesidades por cualquier medio y espera que el niño permita y disfrute la relación sexual.

c) El mundo es un lugar peligroso: La teoría implícita que actúa aquí se fundamenta en la creencia de que el mundo es un lugar peligroso y hostil donde la gente se comporta de forma abusiva y con rechazo con tal de lograr sus propios intereses. Dentro de esta concepción hay dos variaciones. La primera, consiste en la creencia de que es necesario luchar para dominar al resto de la gente. Ello deriva en castigar a quien pretende hacerle daño o a quienes amenazan la posición de poder. Entonces, el abuso se percibe como una forma de castigo al niño, lo que deviene en procesos de atribución mediante teorías implícitas sobre el estado mental de los demás y una visión particular de sí mismo: se capta a los demás con intenciones malévolas y se ve a sí mismo capaz de tomar venganza o dañar a otros para protegerse. La segunda variación consiste en que el niño se conciba como sujeto capaz de proveer amor y cariño verdadero al abusador. El niño nunca explotará o rechazará al agresor, pues comprende sus deseos sexuales y es feliz de satisfacerlos. En contraste con la otra variación, aquí el abusador no se ve capaz de tomar venganza de los demás.

d) Incontrolabilidad: Es la creencia de que el mundo es esencialmente incontrolable e inexorable y que el individuo no puede ejercer ninguna influencia relevante sobre el mundo. De forma más concreta, se percibe al ser humano dominado por fuerzas diversas, como poderes espirituales o religiosos, drogas o alcohol, que impelan al individuo a comportarse de una forma u otra. En el desarrollo de esta creencia, influye haber sido víctima en la infancia de algún evento impactante que se concibió como inesperado e incontrolable, como el abuso sexual u otra vivencia traumática. Así, el abusador entra bajo el dominio de preferencias desviadas que él cree que no puede dominar o suprimir. El sentimiento de culpa, cuando se da, puede ser dirigido hacia quienes el sujeto considera como responsables de la conducta desviada, por ejemplo la víctima. Entonces el autor no experimenta culpa, puesto que se ve impotente ante fuerzas que le llevan a cometer el abuso.

f) Naturaleza del daño: Comprende dos creencias generales. La primera consiste en que hay varios grados de daño y que el abusador no causa el mayor, o en otras palabras, que el daño que provoca es mínimo o menor que otros factores, entre ellos, el no realizar un abuso. La segunda se refiere a que la actividad sexual es beneficiosa en sí misma y probablemente no produce daño. Desde la primera postura concibe el daño como un contínuum con dos polos de poco o ningún daño a un daño extremo. Entonces, el abusador «rebaja» el daño que ha hecho con diversos argumentos: que no hizo uso de fuerza física, que el daño proviene del significado social que tiene el abuso, etc. Desde la segunda postura, se considera que la actividad sexual es beneficiosa en sí misma, que nunca produce daños, y que suele ser la reacción social al contacto sexual lo pernicioso.

MODELOS CONDUCTUALES/ADICTIVOS

Los agresores sexuales se masturban a una edad más temprana y con mayor frecuencia que los otros varones. El sexo además de ser una fuente de placer, puede convertirse en la estrategia de afrontamiento preferida para hacer frente al malestar emocional. Es decir, un adolescente puede masturbarse para obtener placer sexual, pero también puede hacerlo para olvidarse de un disgusto o darle salida a la rabia contenida. De este modo, la conducta sexual queda fuertemente reforzada por medio de la masturbación (reforzamiento positivo) y como manera de escapar de los problemas cotidianos (reforzamiento negativo).

Lo que tiende a mantener la conducta desviada es el recuerdo activo de las fantasías anómalas de masturbación, con una atención selectiva a los aspectos positivos (el placer obtenido) y un olvido de los negativos (como el miedo a ser detenido, o el pánico o resistencia de la víctima). A su vez, hay ciertos factores desinhibidores, como el abuso de alcohol, la irritabilidad o la soledad, que tienden a hacer más probable la aparición de las conductas de abuso.

Inicialmente, la conducta de abuso se consolida por refuerzo positivo, a través de la consecución de placer. Posteriormente, la conducta se mantiene por refuerzo negativo, alivio de la tensión, el sujeto desarrolla una cierta percepción de incontrolabilidad de su conducta. La conducta de abuso suele acarrear una importante degradación social del sujeto, se reduce su red social y las posibilidades de obtener satisfacciones por medios alternativos. También se puede producir un cierto grado de tolerancia. Algunos parafílicos necesitan aumentar la intensidad o frecuencia de su conducta para obtener el mismo resultado. El resultado sería la dependencia compulsiva de una conducta externa para regular un estado interno.

MODELOS BIOLOGICISTAS

Estos modelos insisten especialmente en el papel que pueden llegar a desempeñar determinadas sustancias químicas del organismo y del desarrollo cerebral (Cáceres, 2001). Por ejemplo, en los estudios sobre comportamiento parafílico, se han encontrado algunas alteraciones en los lóbulos temporal y sistema límbico de sujetos abusadores comparados con sujetos control. Respecto al papel de las hormonas se ha encontrado una asociación entre los niveles bajos de serotonina o alteraciones en el procesamiento de este neurotransmisor y la presencia de un mayor impulso sexual. En la misma vía, se ha encontrado una asociación entre los niveles altos de impulso sexual y niveles elevados de testosterona, dopamina y noradrenalina. Por otra parte, en las etapas del desarrollo fetal y los primeros meses de vida, podría haber una interacción entre niveles hormonales y cerebro de manera que aquellos determinarán en este una disposición especial para dirigir y experimentar los impulsos sexuales.

MODELOS TEORICOS

1. Modelo biológico, donde se plantea que los genes, hormonas y neurotransmisores llegarían a afectar el grado de impulsividad y elevar la excitación sexual en un individuo. Sin embargo, frente a este modelo se han tejido diferentes posturas que aún carecen de validación científica; sin embargo sobresale como factor biológico significativo el sexo del victimario. Ser hombre aparece como característica principal en la gran mayoría de las agresiones sexuales. Teniendo presente que la activación sexual de los hombres se da con mayor facilidad, independientemente de la situación contextual (Kelly & Lusk, 1992 como se citó en Cortés & Cantón, 2004; Marshall & Barbaree, 1990; Keown, 2008).

2. Modelo psicoanalítico, enfatizado en fantasías no satisfechas y reprimidas relacionadas con la sexualidad del menor.

3. Modelo feminista, enmarca el abuso sexual en las relaciones de poder, describiendo al hombre como un individuo que percibe a la mujer y a los menores como objetos que le pertenecen y de los cuales puede disponer a su antojo. Estructura sus explicaciones sobre tres pilares: la mayoría de los abusos sexuales los cometen varones sobre niñas; bajo ningún aspecto se debe considerara la agredida como responsable del suceso; y finiquita con el postulado de la naturaleza patriarcal como detonador de la agresión sexual (Cortés & Cantón, 2004).

4. Modelo conductista, basado en el aprendizaje social, alude a la importancia que cobran las experiencias tempranas de condicionamiento.

5. Modelo sistémico, mantiene la postura de que el abuso sexual es producto de una familia disfuncional, donde cada miembro contribuye a que se ejecute el acto agresivo.

6. Modelo sociológico, enfatiza en los factores que predisponen a la agresión sexual, haciendo énfasis en la socialización sexual de los menores y la discriminación que se hace en expresión de sentimientos, alentando a las mujeres a hacerlo y negándoles la oportunidad a los hombres. Resalta de igual modo, como factor que predispone, la victimización que se adquiere al asumir los patrones de sumisión observados en las madres. Por otra parte, aborda la ambigüedad que existe en cuanto a normatividad social, exaltando el colapso de los inhibidores externos, que han sucumbido ante la revolución sexual de la época. No soslaya el hecho de disponer de gran cantidad de pornografía infantil y la sexualización de los menores en los medios de comunicación. Finalmente menciona la expectativa que ha despertado la revolución sexual, llevando a los hombres, ante la ausencia de la gratificación, a suplirla en relaciones sexuales con menores (Cortés & Cantón, 2004).

MODELOS MULTIFACTORIALES

1. Modelo multisistémico de Tripper y Barret, que plantean que para configurarse el abuso sexual deben converger factores de cuatro tipos: socio-ambientales, factores de la familia del agresor, factores psicológicos individuales y factores del sistema familiar (González et al., 2004).

 2. Modelo de las cuatro precondiciones de Finkelhor, que supedita la aparición de la agresión sexual a la motivación del agresor, bloqueo de los inhibidores internos, inhibidores de los controles externos y acceso a una persona menor en desventaja o vulnerable (González et al., 2004; Keown, 2008)

Comentarios